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Friday, September 30, 2016

Lo bueno del SÍ…y del No

A dos días de las votaciones por el SÍ o el No en el plebiscito, sigue existiendo una diferencia marcada entre los que están a favor y los que están en contra del mismo. Más allá de los argumentos de lado y lado, el país se ha volcado en una discusión, unas veces acertada y otras no tanto, frente a la decisión determinante que estamos a punto de tomar. Este ejercicio de discusión y de reflexión frente al tema, es muy importante porque demuestra que la sociedad colombiana está dispuesta a asumir un rol protagónico en este momento histórico para el país.

Lo bueno del SÍ…y del No, es precisamente eso. Nos convocó a la gran mayoría y acatamos el llamado, es cierto que desde diferentes orillas, pero nos hicimos presentes. Sin saber mucho de definiciones catedráticas desde la política o la historia, me atrevo a decir que esa es la gracia del ejercicio democrático; que, sin importar el color o la bandera de preferencia, nos podamos encontrar en el diálogo abierto, donde cada uno pueda expresar sus opiniones y puntos de vista, sin miedo a ser silenciado como ha pasado por mucho tiempo en el país del sagrado corazón (no el de Paloma Valencia con la cara de Uribe, por supuesto).

Ahora bien, lo que se viene después de las elecciones del próximo domingo es un reto aún mayor. La construcción de esa Paz duradera que nos promete el voto por el SÍ solo será posible si, como país, entendemos que las decisiones y las rutas que sigamos dependen también de cada uno de nosotros, y aunque suene a “cliché”, así es. Ayer a su llegada a Medellín, Claudia Lopez, senadora y promotora del SÍ, dijo en declaraciones algo que me llamó la atención:

“La segunda prioridad es CONSTRUIR LA PAZ; No nos pudimos poner de acuerdo en cómo acabar la guerra con un sector de la sociedad de Colombia...pero lo sé, me consta, porque voy a foros con ellos todos los días, que tenemos muchas más coincidencias en cómo construir La Paz, que diferencias de cómo terminar la guerra… tenemos muchos más acuerdos con todos los sectores de la sociedad incluso muchos de los que van a votar por el No, sobre cómo construir Paz… Así que creo que lo que sigue es… la construcción de Paz con los que también van a votar No, porque ésta Paz también es para ellos. Ésta Paz no fue CON los que votan No, pero ésta Paz es PARA y POR los que también votan No, porque ellos también son colombianos, y porque con ellos tenemos muchas más coincidencias sobre el futuro de Colombia que sobre el pasado de Colombia”

No puedo decir más que estoy totalmente de acuerdo con la senadora. Es hora de dejar de mirar atrás y concentrarnos en lo que se viene, el futuro de un país que parece haber estado haciendo una siesta histórica y que se encuentra con esta posibilidad de despertar y empezar a construir nuevos caminos. Mi voto es por el SÍ, convencido. Y como he escuchado de gente a la que admiro mucho, “esta vez SÍ tengo muchas ganas de votar”.

Estoy seguro que, de ganar el No, desaprovecharíamos una oportunidad única de reconfigurar de cierta manera, el mal llamado “orden” del país. Si gana el SÍ, espero que podamos sentarnos y entre todos, emprender una tarea de largo trayecto, donde ese pasado regado por sangre, tomas a pueblos, bombardeos de un lado y del otro y sobre todo, millones de víctimas (más de 7 millones…estoy seguro que son muchas más), quede por fin como un recuerdo y a partir de este, pensemos en un mejor proyecto de país para nosotros y para los que vienen.

Por Anabella, ojalá que SÍ.

#ClaroQueSÍPapá #SÍALaPaz

Créalo Mompi

Monday, September 26, 2016

SÍ! Porque.../1

En la pasada Fiesta del Libro (diría que la mejor de las que he podido ir), vi un libro que se llama "El 9", de Albeiro Lopera. Ese libro es un recorrido fotográfico por la guerra en Colombia. La verdad, pocas cosas me han movido tanto. Me di cuenta que en verdad no me ha tocado la guerra, pero a mucha gente SÍ.

Uno de los temas más jodidos de este acuerdo es el de las penas para los desmovilizados y lo entiendo. Pero al mismo tiempo creo que sobre la muerte de más de 267.000 personas no hay pena que valga. Nada es equivalente a una vida, menos a esa cantidad (seguramente son muchos más). Así que, si los mandan a la cárcel o no, para mi no repara nada y pienso en las personas de las fotos de "El 9" y estoy convencido que ese dolor y ese terror no lo repara nada.

Pensando en eso y en ellos precisamente, voto convencido SÍ. Porque prefiero honrar la memoria de esos más de 267.000 muertos sin odios o rencores por lo que pasó, sino con toda la ilusión y convicción de que las cosas van a estar mejor.

Al fin y al cabo, soy hincha del Medellín.

#ClaroQueSÍPapá #SÍALaPaz

Créalo Mompi 

Thursday, September 8, 2016

Claro que SÍ Papá!

A menos de un mes de lo que sin duda se vislumbra como uno de los días más importantes en la historia colombiana, las posiciones frente a los acuerdos de Paz logrados en La Habana, entre las FARC y el Gobierno Nacional se encuentran claramente divididas. Un SÍ o un NO, han sido suficientes para polarizar un país que, en mi opinión, ya estaba polarizado, solo que ahora se hizo público y cada uno desde su lugar está haciendo lo posible para adherir gentes a cada una de las partes.

Curiosamente, el único que ha sido capaz de unir ambas partes sin querer queriendo fue Pekerman, director de “La Sele”, quien al alinear en la titular contra Brasil a Stefan Medina, puso la carnada perfecta para que los del SÍ y los del NO, nos sentáramos a ver, la falta de calidad del poste, perdón, del lateral colombiano y se escuchara al unísono el ¡NO!

Es de hecho, el único NO que apoyo y defiendo…claramente lo defiendo mejor de lo que defiende el poste de Medina.

En verdad, me queda muy difícil entender a los que quieren que, como país, nos neguemos la posibilidad de pensar en La Paz como una opción viable para construir un mejor país de cara al futuro. No me voy a detener en los detalles del acuerdo porque creo que en internet hay suficientes fuentes de donde sacar la información. De igual manera, tampoco pienso pararme en la raya del SÍ para tratar de convencer a aquellos de la vereda del frente.

Si nos sentamos a debatir las razones del SÍ o del NO, posiblemente volvamos a la encrucijada a la que hemos arribado en conversaciones casuales con allegados a la opción contraria. Así que más que un intento de convencimiento, es una invitación. Hay que decirle SÍ a la vida, a las oportunidades. Creo que el debate por parte y parte se ha basado en gran medida en lo que ha pasado y por supuesto que hacer un reconocimiento a la memoria es importante para la di-solución de los conflictos, pero debemos ir más allá y pensar en las oportunidades que esta decisión nos puede brindar o no para el futuro.

“No hay peor ciego que el que no quiere ver” posiblemente sea lo que pienso cuando me encuentro con esas opiniones que, cual loros repiten los partidarios del no, en cabeza del innombrable. Así que a falta de argumentos que los haga entrar en razón, usaré un ejemplo futbolero.

En “el mundo redondo” del fútbol, es común decir que equipo que gana no se cambia, no se toca. Y claro, la continuidad es necesaria cuando tenemos 11 sujetos con características distintas tratando de alcanzar la misma meta que es hacer más goles que los otros 11. Si extrapolamos esto al momento actual, me atrevo a decir que llevamos más de 50 años “jugando” contra las FARC y aunque cambiamos los protagonistas, el planteo no ha sufrido mayores cambios hasta ahora y aun estando cerca, no hemos podido encontrar la forma de anotar y llevarnos los 3 puntos.

Cuando la técnica individual no alcanza, acudimos a la táctica, pero en este caso, la táctica tampoco nos ha servido para derrumbar la extrema defensa de las FARC y seguimos en tablas. Dicho esto, veamos los acuerdos y el SÍ el próximo 2 de octubre como una táctica nueva. Al fin y al cabo, no podemos seguir atacando(nos) por otros 50 años sin hacer un gol.

#ClaroQueSÍPapá #SiALaPaz

Créalo Mompi



Wednesday, August 24, 2016

NEGROS TENÍAN QUE SER

Se acabaron los Juegos Olímpicos y nos queda el recuerdo de un montón de medallas, marcas, alegrías y algunas cuantas desilusiones. Pero lo más importante, nos queda el corazón inflado por ese puñado de colombianos y colombianas que nos representaron con orgullo y nos llenaron de alegría con cada una de sus presentaciones.

De las 8 medallas obtenidas por Colombia, solo dos fueron obtenidas por deportistas que no son de raza negra (Mariana Pajón y Carlos Ramirez), ambos ciclistas BMX. Las otras 6 llegaron llenas de color.

Ante cada uno de los restantes 6 triunfos, nos paramos frente a las pantallas a gritar con orgullo, como si ellos a la distancia nos pudieran escuchar. Dejamos la garganta, las palmas y algunos hasta las lágrimas al ver la consagración de Oscar Figueroa, Caterine Ibargüen, Yuberjén y demás. Expresiones como “Vamos MI negra”, “Así es MI negro”, “Vos sos más, negra hermosa”, etc… se hicieron frecuentes durante las olimpiadas.

Entendería cualquier incauto que más que orgullosos, defendemos y vemos por ellos, por “NUESTROS” negros como en ningún otro lugar del mundo. Es que semejante sentido fraternal no se puede fingir, ni debe ser a cuenta gotas, mucho menos a medias, pero…

El pasado junio, por allá por la primera semana, un derrumbe cayó sobre la vía Medellín-Quibdó, y puedo decir con certeza que hasta el sol de hoy, más de uno sigue sin saber cual fue el saldo total de víctimas. Días después de la tragedia, los socorristas de diferentes partes, se acercaban a ayudar, pero nunca encontraron el apoyo de las máquinas necesarias para hacer bien su labor. En esa época no había Olímpicos; en esa época, los de Quibdó, no eran “NUESTROS” negros.

El 20 de Julio, la comunidad chocoana decidió no izar la bandera de Colombia sino la de su propio departamento, en un intento por llamar la atención de las autoridades del país, sobre la crítica situación en la que se encuentra el departamento. Sin embargo, apenas hasta el pasado 22 de agosto, se llegó a un acuerdo, luego que la comunidad chocoana decidiese entrar en paro cívico hasta no tener una respuesta o ayuda por parte del gobierno nacional.

Después de firmar un pre-acuerdo sobre algunos puntos críticos, quedamos a la espera primero, que los principales promotores del paro acepten las condiciones firmadas y segundo, que el gobierno cumpla.

Dicho esto, las manifestaciones que como sociedad hemos hecho para apoyar al pueblo de donde han surgido muchas de “NUESTRAS” alegrías olímpicas (y deportivas), han sido minúsculas. No he visto a nadie frente a las pantallas gritando, o tan siquiera mostrando un poco de rebeldía. Tampoco he escuchado a nadie decir, “Vamos MIS negros” o similares gritos que parecían querer traspasar “las montañas de mi tierra”, para ir hasta Rio.


De hecho, aun cuando estamos más cerca, geográficamente, pareciera que ese pueblo de negros está lejos, tanto que dejan de ser “NUESTROS”. Así que la próxima vez que vea a un deportista colombiano defender los colores de la bandera, y antes de vociferar posesivos sin sentido, piense que ese “MI negro” que va a gritar, se lo debe a un pueblo al que el país entero se ha encargado de darle la espalda… Negros tenían que ser.

Créalo Mompi

Tuesday, August 16, 2016

Muy Olímpicos

4 medallas, 2 de oro y 2 de plata. ¡Oh júbilo inmortal! El pasado domingo 14 de agosto no fue un día cualquiera en la historia del deporte colombiano. Por primera vez en el recorrido olímpico, Colombia gana más de una medalla dorada en la misma edición de las justas. Además, la historia de Yuberjen Martinez y su casita, hizo que más de uno volteara a mirar a esa esquina oxidada, y en muchas ocasiones olvidada, del boxeo nacional. Orgullo y felicidad en los corazones de los millones que desde cualquier lugar buscamos una pantalla para ser testigos de la historia.

Sin embargo, la estadística es desechable frente a dos "declaraciones" que al verlas, confirmaron la grandeza de los deportistas colombianos. A mediados del domingo, Yuberjen se montaba al cuadrilátero para tratar de arrebatarle la dorada a un uzbeco quien, sin duda, llegaba como favorito, así que sin importar el resultado, para mí Yuberjen ya era ganador absoluto.
Primer round, 0-1; segundo round, 0-2; tercer round, 0-3. Victoria por decisión unánime para el uzbeco. Y cuando parecía que siempre era la misma historia del casi colombiano (recordemos que somos expertos en casi…), Yuberjen tomó la mano del campeón y en una muestra de respeto, honor y sobre todo agradecimiento, aceptó con una sonrisa que el ganador era quien, hasta hace unos minutos, lo dejaba en segundo lugar a punta de golpes.

“Eso no es de colombianos”, pensé.

Casi a las 6 de la tarde, Caterine Ibargüen empezaba el camino hacia una medalla de oro olímpica esquiva hace 4 años en Londres, pero que parecía ahí, al alcance de la mano… aunque debería decir de los pies. Situación muy diferente a la de Yuberjen, claro está. Caterine es número uno del mundo, campeona reinante de la Liga de Diamante, físicamente superior, mentalmente superior (aparentemente).
La primera imagen que me muestra el televisor es la de los estiramientos previos. Ahí está ella, como siempre, bailando, sonriente, tranquila. Pasa mucho tiempo entre ese primer pantallazo y ese salto de 15.17 metros que la puso en lo más alto del podio olímpico. Oro para Colombia, ¡Oh júbilo inmortal! Sin embargo, en esta hazaña hay dos momentos que me impresionan casi tanto como esos 15.17 metros que saltó Caterine.

Siempre he creído que a veces en los momentos críticos, cuando más se necesita tener la tranquilidad y confianza en uno mismo para lograr llegar a una meta, a un triunfo, los colombianos fallamos por defecto de fábrica. Es como si el peso del mundo nos cayera encima porque “nunca hemos ganado nada”. Pero con Caterine no es así. Ella es una convencida de su categoría y eso es evidente en su comportamiento, en su forma de hablar, en su forma de trabajar y especialmente, en su manera de competir. Cuando todos celebrábamos que Caterine había superado la marca de los 15 metros, la única en hacerlo por demás, apareció una venezolana como un fantasma para amedrentar con llevarse el oro para el país vecino. Más grande fue el susto cuando en otro intento, estuvo mucho más cerca de los 15, mucho más cerca del oro que creíamos tenía asegurado Caterine.

Es allí cuando a mi cabeza vinieron tantos momentos de casi…gloria para el deporte colombiano, sino, pregúntenle a Sergio Luis Henao para no ir muy lejos.

Lo que vino después fue la demostración que Caterine es colombiana, pero con una mentalidad única. “La pantera salió a cazar”, alcancé a pensar cuando vi su mirada a través de la pantalla. La rutina de siempre y a correr: uno, dos, tres saltos… 15.17! Es poco lo que pueda decir para describir la alegría de ese momento. No por el oro (solamente), sino porque Caterine demostró que se puede ganar siendo el favorito y además colombiano, echando tierra a aquel pensar de Menotti quien afirmaba que para ganarle a un equipo colombiano bastaba con decirle que era favorito.

Así que, al llegar a Medellín quiero ver sus declaraciones y busco en internet donde poder verlas o leerlas. Lo que leí a continuación no me cabía en la retina:

“Nada que valga la pena es fácil. Todo hay que trabajarlo con esmero y disciplina.”

Esas palabras deberían volverse parte del himno nacional, repetirlas en los colegios en las mañanas, hacer cartillas escolares, que se vuelvan el ringtone en los celulares de todos, especialmente de los niños. Que en vez de realities, los canales de televisión inviertan en transmitir cuanto evento deportivo haya, en particular aquellos donde estén participando colombianos. Aquello de que “nunca hemos ganado nada” no es más que el pasado. Ahora hemos ganado mucho y así como lo dijo Caterine cuando le dijeron que era la primera medalla de oro para el atletismo colombiano, “vienen muchos más”, y no estaba hablando de ella, en otra muestra de grandeza que no cabe en el mapa del territorio nacional.

Tenemos una oportunidad histórica para cambiar los destinos del país. Es hora que empecemos a ganar también en otros contextos y que mejor escenario para empezar que el Sí al plebiscito para la firma de la paz con las FARC. Decirle Sí al acuerdo es pararse en la pista al igual que Caterine, correr y saltar por un objetivo mayor. Todas las guerras tienen un momento de negociación, y el nuestro más que alegrarnos, ha despertado un ánimo bélico de parte y parte. Se polarizó el país y solo volvemos a ser uno cuando escuchamos que nuestros deportistas están triunfando en los Juegos Olímpicos. Pero los Olímpicos se acaban y nos queda el país, y nos queda una elección que no debería causar ninguna disputa.

Sigo sin entender como hay gente que prefiera que se sigan matando generaciones y generaciones de colombianos, que millones sigan perdiendo sus vidas, sus partes, sus tierras, sus familias enteras, y quieran votar por el No a los acuerdos de PAZ. Pero más allá de convencer al otro, creo que hay que empezar con el convencimiento propio de que la PAZ si se puede lograr. Que al tener la meta tan cerca, tengamos la mentalidad de Caterine y la capacidad para ir a votar por el Sí, convencidos de que esa es la ruta; que no nos quedemos otra vez ahí, a puertas de un cambio que estoy convencido será más positivo que negativo para el país, que no volvamos a ser el país del casi… en este caso, la casi…PAZ.

Créalo Mompi.





Wednesday, September 14, 2011

CHAMPIÑON.


Hoy me he sentado por primera vez en el famosísimo Bulevar Estudiantil. Mesas llenas, mesas vacías, grupos de amigos, parejas y algún que otro solitario que evita la soledad con su amiguita la computadora.

Hace un frio del demonio, tengo los pies mojados, las medias mojadas, los zapatos mojados. Al frente mío, dos estudiantes de algún tipo de diseño elaboran algún tipo de diseño en sus dos “Mac” de diseño. Al lado juegan cartas (no muy bien por cierto) y al otro lado tres niñas bien (si, bien buenas) “estudian” y hacen largas pausas activas para hablar de todo… menos de estudio.
Una niña bien se me acerca ofreciéndome mango biche con sal y limón y yo como buen pobre simulo buscar platica que no hay, para comprar un mango que no me gusta. Pero no me doy por vencido y en cambio le regalo una cajita de chicle que sabrá dios desde hace cuanto está en mi bolsillo. Ahora me siento menos champiñón.
Ya los profes “me distinguen”, debe ser por lo alto, por la pseudo-barba o por la cara de trasnocho. Aún así, me ha ido bien en las clases…claro que ir sobrio ayuda bastante.
Mis proveedoras de tinto oficial aunque me saluden como mis mejores amigas desde hace 20 años, no me reconocen ni por lo alto, ni por la pseudo-barba ni mucho menos por la cara de trasnocho. De lo que si estoy seguro es que soy el único macho alfa de la comarca que les pide “oreja” para el vaso, porque me quemo y se me riega el tinto. En cuanto a mi amigo el portero… todavía tengo varios años para que me salude. Al menos ya no tengo que sacar la liquidación que me identifica como estudiante y primíparo porque me dieron un carnet provisional AMARILLO!!! Será que no había cartulina blanca. A partir de ésta semana tengo correo @upb, dato totalmente intrascendente, pero cada vez me hacen sentir más “bolivariano”… Que tal que fuera chavista.
Este mes se celebran los 75 años de la universidad y como una jugarreta del destino, hay una semana entera dedicada a fiestas, eventos extracurriculares, toldos, carreras de observaciones, de obstáculos, ventas de garaje y más fiestas (gracias baco). Obviamente intentaré dar lo mejor de mí para que esa semana sea una celebración completa y que no se diga que no tengo sentido de pertenencia.
Sigo siendo un champiñón sin mi amiguita la computadora, y mi “vida” universitaria se limita a ser el sapo de la clase, las fotocopias para leer, el tinto, la coca-cola, el ADN, el sudoku y la coca (el almuerzo). Ya no tengo árbol propio, unos invasores se adueñaron de él, y el invierno no ayuda en recuperarlo. Pero me refugio en el coliseo, como, leo y duermo allí. Por equivocación conocí un bloque extra… desafortunada equivocación porque no hay nada que decir, aunque mi hermano me dijo que hay que parchar allá.
Las canchas de micro y de basket me hacen ojitos de manera coqueta, pero ahí si me jodí porque de los 3 compañeros que conozco, 2 juegan para el otro equipo y el tercero batea del otro lado jajajaja.
Aún no entiendo la metodología de las tutorías, el caso es que son puras reuniones de ayuda. Mejor dicho, como leerse varios de los libros que venden en las cajas de unos almacenes con mucho ex!to. En el resto de clases todo bien todo bien como dice el Pibe. Mucho que escribir, mucho que buscar y no tanto tiempo como quisiera.
Esto sigue, pero yo no. Ya estoy muy prendo para seguir escribiendo. Saludos de un “bolivariano” en conversión.

Wednesday, December 22, 2010

ESTADIO...ZONA FRANCA.

De antemano aclaro que no soy un asiduo visitante del Atanasio. No hago parte de ninguna barra y posiblemente existen unos fervientes hinchas del rojo de la montaña mucho mas familiarizados con las pequeñeces de mi querido equipo que yo. No obstante y ante nada, me gusta el futbol. Verlo, “jugarlo”, criticarlo y algunas veces me toca gozar con el (ser hincha del rojo y de la selección Colombia es muy duro).
De lo que si no gozo, no disfruto, no aplaudo y mucho menos me enorgullezco es del comportamiento de mis compatriotas en el estadio o como dicen los argentinos: el folcklore (se pronuncia la e al final) del futbol.
Hace unos meses ya, fui por última vez este año al estadio. Era un domingo de esos que hace rato no vemos a causa del invierno. Buen sol, cielo despejado y yo con un guayabo horrible. (Lo del guayabo sigue con invierno y todo). Pero aun así, había que ir a ver al rojo de la montaña, todavía con posibilidades de clasificar a los cuadrangulares contra el último de la tabla en ese momento.
Para no entrar en detalles, se empato 1-1. Agónico como siempre y prácticamente la despedida de las finales.
Y recuerdo mis sensaciones… Ese sinsabor que deja la derrota, pero ante nada la impotencia. Cuando el equipo se retiraba en medio de chiflidos, reclamos y algunas lagrimas, confieso que sentí la necesidad de unirme a la multitud- al fin y al cabo en manada todos somos muy guapos-, pero recordé que a mi me dijeron desde pequeño: al estadio se viene a sufrir y NUNCA a hacer sufrir. Así que me guarde mis “sinsabores”, me termine mi guaro de contrabando, me fume un cigarrillo mas y salí. En las afueras del estadio, todo era desazón, amargura y tristeza, pero curiosamente no hubo desorden.
Y digo curiosamente porque parece que cualquier cosa es excusa para armar alboroto, bochinche, pelea…desmanes propios de gente que no mide las consecuencias pero que además no son castigados por esto. Porque en Colombia parece que los estadios son improvisadas zonas francas- estas nada que ver con Uribe, creo- donde no se castiga o al menos se combaten estos actos.
Pareciera que cuando pagas la boleta, pagas también un salvoconducto, o como el 007, una licencia para matar- no literalmente, aunque suele suceder-; Quemar silletería, trapos, pólvora, bazuco, marihuana, tirar cualquier cantidad de cosas a la cancha, a los jueces, a los jugadores (radios, pilas, pedazos del mismo estadio, palos, botellas etc.), insultar al otro y peor aun, insultar al mismo, a los propios jugadores, técnicos y directivos, se volvió costumbre, casi como una religión, bueno…no tan peligroso.
El cubrimiento excesivo de los medios de comunicación a las barras, a los dueños de estas y a los mal llamados hinchas, porque un tipo que le tira botellas a sus propios jugadores no puede ser llamado hincha, hace además que todo sea visto como parte del juego, y es al resto, a los que como yo, solo queremos ver futbol, nos toca o acostumbrarnos, o no volver.
¿Entonces que hacer? ¿Cómo solucionar el problema? Las soluciones aunque no a la vista las hay. Y digo que las hay con certeza porque hay claras muestras de que el futbol se juega sin violencia.
¿Un asunto cultural? Tal vez, pero así como en el METRO parece que todos fuéramos del viejo continente, en los estadios podemos demostrar de igual manera que se puede disfrutar del espectáculo.
Como el “totono” Grisales lo dijo una vez: El futbol es un deporte de 11 contra 11 y una pelota redonda.

Wednesday, June 16, 2010

Cronica de una muerte anunciada

A menos de una semana de la segunda vuelta por la carrera a las elecciones presidenciales, puedo decir con certeza que mi voto seguirá siendo verde, pero con esa misma certeza estoy seguro que lo único verde de este próximo y funesto 20 de Junio, será mi cara de asombro y decepción ante los resultados de las votaciones.

Razón tiene aquel viejo refrán que dice: “Cada pueblo tiene el tirano que se merece”; aun así, me niego a creer que seamos tan malos como para merecernos como presidente al pícaro, al menos yo tan malo no soy y así como yo hay una buena cantidad de coterráneos, compatriotas y hasta foráneos que no merecemos tal destino.

En todo caso, ante las bien llamadas maquinarias políticas poco hay por hacer… o ante la tan bien manipulada ignorancia de las masas, o ante la 0 objetividad de los medios de comunicación, o ante los súper rescates de películas justo el día de mas audiencia –domingos- y justo, justo 8 días antes de las elecciones….Jaque mate. Lo único que falto es que el pícaro los hubiera recibido en Bogotá, haciendo gala de sus anteriores “triunfos”.

Desafortunadamente, a mi no se me olvidan los casi 3,000 casos de falsos positivos, las convivir, los paras, la ley 100, el cierre de la revista cambio, las chuzadas del DAS, los Valencia Cossio, la parapolítica, la yidis-política y no se cuantos mas enreditos provenientes de la casa de Nariño en estos últimos 8 años y todo nexo Uribista.

Si a todo esto le sumamos que el tsunami verde que golpeo a Colombia antes de la 1ra vuelta fue tan fuerte que hasta su principal cara, el candidato de los girasoles, la esperanza y la educación “peló el rabo” y se hundió junto con las ideas de cambio que todos teníamos… Al fin y al cabo, solo pocos se salvan de un tsunami.

En todo caso por mucho que me guste el guaro, el tamal y la plata, no pienso cambiar mi voto, ni venderlo, ni canjearlo. Mi conciencia no me deja, mi hija lo necesita y mi “patria boba”… que se joda!

Wednesday, May 12, 2010

"Santos" y centellas...

Simple:

Santos no mata la gente... Elimina el objetivo,
Santos no es un asesino... Santos tiene un buen oficio,
Santos es frio y profesional....

Santos solo es un cretino que maneja un bombardero!
Santos es un bastardo!


Inspirado en La Polla Records.