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Tuesday, February 7, 2017

SIete

En el 2009, hace más de 7 años, el Barcelona ganó la triple corona: La liga, La Copa del Rey y La Champions; nació mi hija Anabella y el Medellín, El Equipo del Pueblo, ganó por última vez en Bogotá. Ni el más pesimista se habría atrevido a aventurar que la sequía iba a durar 7 años. Este año, en el 2017, el Rojo empezaba el camino hacia la estrella #7 justamente en Bogotá, plaza maldita para El Poderoso por 7 años.
Todo parecía indicar que el purgatorio seguiría, al menos por unos meses más, hasta que al minuto 73, apareció el capitán y de cabeza nos puso a creer. Y cuando aún algunos celebraban, Quintero en una pincelada, se la dejó tiernita a Caicedo quien solo tuvo que empujarla para que a los 75’ se escuchara un grito de gol reprimido por 7 años.

Hoy, martes 7, es la fe del carbonero la que nos alienta a creer, porque para creer no hay que esperar 7 años.

¡Este año SIete!

Créalo Mompi

Thursday, October 27, 2016

Sir Leonel

Cuando Leo volvió al Rojo, muchos nos alegramos porque creemos que, con él, el equipo se llena de una mística maravillosa. En ese entonces, le dije a un amigo que, para mí, Leonel debería ser como nuestro Ferguson, dejarlo años y años. Sobre todo, después de demostrar dos veces, que acá él puede ser campeón.

Después del martes muchos pensamos que el ambiente estaba demasiado contaminado para que Leo siguiera y que era mejor un cambio de técnico. Hoy, sigo convencido de querer a “Sir Leo” por mucho más tiempo. 

La razón es simple: los procesos, desde su definición, se deben considerar de largo plazo para que tengan un largo alcance. Yo no quiero que el Medellín sea campeón cada 6 años, sino que la institución crezca y podamos hablar de un equipo de fútbol que además, tiene alto impacto no solo deportivo, sino que sea también un referente económico y cultural, y la única manera de lograr esto es mantener un equipo de trabajo que, si bien necesita retoques (la salida del señor Congote por ejemplo), debe mantener un crew base, la columna vertebral…igual que un equipo de fútbol; o piensan ustedes en un nuevo súper DIM sin David en el arco, Mosquera en la defensa, Marrugo en la mitad y Castro adelante?

La salida de Congote no la pido solamente por su polémica declaración de “No juegan sino 11. Si tenemos 30, imagínese, quedarían 19 para unos supuestos cambios”, sino porque inmediatamente después afirma que “Siempre los cambios se deben (de) dar acorde con lo que vaya saliendo”, lo que demuestra una clara falta de planeación; eso es lo como decir que, para que hacer goles si no vamos perdiendo. No me extraña que el fulano piense así, lo que sí me preocupa es que la junta directiva comparta esa misma idea, especialmente porque desde que llegó este nuevo equipo administrativo, han mostrado estar a la vanguardia en el manejo de un equipo tan grande como el Poderoso.

Por otro lado, en estos casos las responsabilidades son conjuntas y hay que reconocer que el DT se ha equivocado. Normal, pero en algunas situaciones es importante reconocer que nos equivocamos como punto de partida para cambiar lo que sea necesario. No digo que Leonel deba sentarse con nosotros los hinchas y hacer lo que queremos, pero se me ocurre que, con la plata que mandaron a Congote para argentina en busca de técnico (teniendo a Leo en el banco), mandemos a Leo para Europa en diciembre que acá no hay torneo y allá se sigue jugando, que mire partidos, que hable con técnicos, al fin y al cabo, no se puede exigir resultados si no se dan las herramientas para trabajar.

Tenemos un claro problema de definición, creamos las opciones, pero no la metemos. Eso no es mala suerte, es mala puntería y claridad. Así que contratemos un entrenador de 9s. Yo soy profe y creo que el principio de muchas cosas es la educación y la formación, por tanto, si hay una falla hay que ver si se está haciendo todo lo posible o no para corregirla desde la base. Contratar a un goleador es la respuesta inmediata pero una vez este se vaya, caso Cano, o se lesione, caso Castro, se evidenciará la falta de planeación, esa misma que creo es la razón para que el tal Congote salga de la institución.

Yo no sé de internas en el camerino, no conozco a ningún directivo y mucho menos a Leonel. Hablo desde la tribuna, desde el corazón y con esto voy a los jugadores. Es claro que el plantel es corto, pero si a eso le sumamos que en los que hay, algunos no merecen volver a usar “la sagrada” nunca jamás en sus vidas, la situación se vuelve mucho más crítica. En mi opinión personal, Valencia y Burbano merecen la liquidación de una vez; que salgan a unas inmerecidas vacaciones, pero que salgan ya. Acá volvemos a las responsabilidades del DT y en esta, Leo si tendría que reflexionar.

Por último, la hinchada. Uno no puede cantar “Y no me importan lo que digan mis amigos, que el rojo nunca ha ganado nada, lo llevo y lo digo con orgullo, Rojo es mi corazón, Medellín mi gran amor…” y estar precisamente, comparándose con el equipo de los amigos, o pidiendo la cabeza hasta del pobre Fidel, la mascota del Rojo. Vuelvo a la conversación con mi amigo quien me decía, “Como así men, ¿entonces la solución es acabar con todo y volver a empezar?” … medio ilógico ¿no?

Entiendo que las cosas se pudieron haber hecho de mejor manera, pero lo que debemos hacer es aprender de la experiencia. Hasta hoy, el 2016 sigue diciendo que somos los Campeones de Colombia y gateando, llegamos a 4tos de final de un torneo internacional; eso sin contar que seguimos líderes de la reclasificación y en carrera en el torneo local, lo cual no es poco teniendo en cuenta que podríamos ser Campeones de los dos torneos del año.

Llevamos dos años de proceso con resultados evidentes, un equipo económicamente sano, con crecimiento constante y competitivo nuevamente. El camino sigue, por tanto, si vamos en la dirección correcta, hagamos los ajustes necesarios, pero no tiremos todo por el barranco. Al fin y al cabo, el Rojo es un sentimiento, ¡no puede parar!

“…Hay una cosa que te puedo asegurar, que al poderoso no lo vamo´ a abandonar…”

Créalo Mompi

Friday, September 30, 2016

Lo bueno del SÍ…y del No

A dos días de las votaciones por el SÍ o el No en el plebiscito, sigue existiendo una diferencia marcada entre los que están a favor y los que están en contra del mismo. Más allá de los argumentos de lado y lado, el país se ha volcado en una discusión, unas veces acertada y otras no tanto, frente a la decisión determinante que estamos a punto de tomar. Este ejercicio de discusión y de reflexión frente al tema, es muy importante porque demuestra que la sociedad colombiana está dispuesta a asumir un rol protagónico en este momento histórico para el país.

Lo bueno del SÍ…y del No, es precisamente eso. Nos convocó a la gran mayoría y acatamos el llamado, es cierto que desde diferentes orillas, pero nos hicimos presentes. Sin saber mucho de definiciones catedráticas desde la política o la historia, me atrevo a decir que esa es la gracia del ejercicio democrático; que, sin importar el color o la bandera de preferencia, nos podamos encontrar en el diálogo abierto, donde cada uno pueda expresar sus opiniones y puntos de vista, sin miedo a ser silenciado como ha pasado por mucho tiempo en el país del sagrado corazón (no el de Paloma Valencia con la cara de Uribe, por supuesto).

Ahora bien, lo que se viene después de las elecciones del próximo domingo es un reto aún mayor. La construcción de esa Paz duradera que nos promete el voto por el SÍ solo será posible si, como país, entendemos que las decisiones y las rutas que sigamos dependen también de cada uno de nosotros, y aunque suene a “cliché”, así es. Ayer a su llegada a Medellín, Claudia Lopez, senadora y promotora del SÍ, dijo en declaraciones algo que me llamó la atención:

“La segunda prioridad es CONSTRUIR LA PAZ; No nos pudimos poner de acuerdo en cómo acabar la guerra con un sector de la sociedad de Colombia...pero lo sé, me consta, porque voy a foros con ellos todos los días, que tenemos muchas más coincidencias en cómo construir La Paz, que diferencias de cómo terminar la guerra… tenemos muchos más acuerdos con todos los sectores de la sociedad incluso muchos de los que van a votar por el No, sobre cómo construir Paz… Así que creo que lo que sigue es… la construcción de Paz con los que también van a votar No, porque ésta Paz también es para ellos. Ésta Paz no fue CON los que votan No, pero ésta Paz es PARA y POR los que también votan No, porque ellos también son colombianos, y porque con ellos tenemos muchas más coincidencias sobre el futuro de Colombia que sobre el pasado de Colombia”

No puedo decir más que estoy totalmente de acuerdo con la senadora. Es hora de dejar de mirar atrás y concentrarnos en lo que se viene, el futuro de un país que parece haber estado haciendo una siesta histórica y que se encuentra con esta posibilidad de despertar y empezar a construir nuevos caminos. Mi voto es por el SÍ, convencido. Y como he escuchado de gente a la que admiro mucho, “esta vez SÍ tengo muchas ganas de votar”.

Estoy seguro que, de ganar el No, desaprovecharíamos una oportunidad única de reconfigurar de cierta manera, el mal llamado “orden” del país. Si gana el SÍ, espero que podamos sentarnos y entre todos, emprender una tarea de largo trayecto, donde ese pasado regado por sangre, tomas a pueblos, bombardeos de un lado y del otro y sobre todo, millones de víctimas (más de 7 millones…estoy seguro que son muchas más), quede por fin como un recuerdo y a partir de este, pensemos en un mejor proyecto de país para nosotros y para los que vienen.

Por Anabella, ojalá que SÍ.

#ClaroQueSÍPapá #SÍALaPaz

Créalo Mompi

Tuesday, August 16, 2016

Muy Olímpicos

4 medallas, 2 de oro y 2 de plata. ¡Oh júbilo inmortal! El pasado domingo 14 de agosto no fue un día cualquiera en la historia del deporte colombiano. Por primera vez en el recorrido olímpico, Colombia gana más de una medalla dorada en la misma edición de las justas. Además, la historia de Yuberjen Martinez y su casita, hizo que más de uno volteara a mirar a esa esquina oxidada, y en muchas ocasiones olvidada, del boxeo nacional. Orgullo y felicidad en los corazones de los millones que desde cualquier lugar buscamos una pantalla para ser testigos de la historia.

Sin embargo, la estadística es desechable frente a dos "declaraciones" que al verlas, confirmaron la grandeza de los deportistas colombianos. A mediados del domingo, Yuberjen se montaba al cuadrilátero para tratar de arrebatarle la dorada a un uzbeco quien, sin duda, llegaba como favorito, así que sin importar el resultado, para mí Yuberjen ya era ganador absoluto.
Primer round, 0-1; segundo round, 0-2; tercer round, 0-3. Victoria por decisión unánime para el uzbeco. Y cuando parecía que siempre era la misma historia del casi colombiano (recordemos que somos expertos en casi…), Yuberjen tomó la mano del campeón y en una muestra de respeto, honor y sobre todo agradecimiento, aceptó con una sonrisa que el ganador era quien, hasta hace unos minutos, lo dejaba en segundo lugar a punta de golpes.

“Eso no es de colombianos”, pensé.

Casi a las 6 de la tarde, Caterine Ibargüen empezaba el camino hacia una medalla de oro olímpica esquiva hace 4 años en Londres, pero que parecía ahí, al alcance de la mano… aunque debería decir de los pies. Situación muy diferente a la de Yuberjen, claro está. Caterine es número uno del mundo, campeona reinante de la Liga de Diamante, físicamente superior, mentalmente superior (aparentemente).
La primera imagen que me muestra el televisor es la de los estiramientos previos. Ahí está ella, como siempre, bailando, sonriente, tranquila. Pasa mucho tiempo entre ese primer pantallazo y ese salto de 15.17 metros que la puso en lo más alto del podio olímpico. Oro para Colombia, ¡Oh júbilo inmortal! Sin embargo, en esta hazaña hay dos momentos que me impresionan casi tanto como esos 15.17 metros que saltó Caterine.

Siempre he creído que a veces en los momentos críticos, cuando más se necesita tener la tranquilidad y confianza en uno mismo para lograr llegar a una meta, a un triunfo, los colombianos fallamos por defecto de fábrica. Es como si el peso del mundo nos cayera encima porque “nunca hemos ganado nada”. Pero con Caterine no es así. Ella es una convencida de su categoría y eso es evidente en su comportamiento, en su forma de hablar, en su forma de trabajar y especialmente, en su manera de competir. Cuando todos celebrábamos que Caterine había superado la marca de los 15 metros, la única en hacerlo por demás, apareció una venezolana como un fantasma para amedrentar con llevarse el oro para el país vecino. Más grande fue el susto cuando en otro intento, estuvo mucho más cerca de los 15, mucho más cerca del oro que creíamos tenía asegurado Caterine.

Es allí cuando a mi cabeza vinieron tantos momentos de casi…gloria para el deporte colombiano, sino, pregúntenle a Sergio Luis Henao para no ir muy lejos.

Lo que vino después fue la demostración que Caterine es colombiana, pero con una mentalidad única. “La pantera salió a cazar”, alcancé a pensar cuando vi su mirada a través de la pantalla. La rutina de siempre y a correr: uno, dos, tres saltos… 15.17! Es poco lo que pueda decir para describir la alegría de ese momento. No por el oro (solamente), sino porque Caterine demostró que se puede ganar siendo el favorito y además colombiano, echando tierra a aquel pensar de Menotti quien afirmaba que para ganarle a un equipo colombiano bastaba con decirle que era favorito.

Así que, al llegar a Medellín quiero ver sus declaraciones y busco en internet donde poder verlas o leerlas. Lo que leí a continuación no me cabía en la retina:

“Nada que valga la pena es fácil. Todo hay que trabajarlo con esmero y disciplina.”

Esas palabras deberían volverse parte del himno nacional, repetirlas en los colegios en las mañanas, hacer cartillas escolares, que se vuelvan el ringtone en los celulares de todos, especialmente de los niños. Que en vez de realities, los canales de televisión inviertan en transmitir cuanto evento deportivo haya, en particular aquellos donde estén participando colombianos. Aquello de que “nunca hemos ganado nada” no es más que el pasado. Ahora hemos ganado mucho y así como lo dijo Caterine cuando le dijeron que era la primera medalla de oro para el atletismo colombiano, “vienen muchos más”, y no estaba hablando de ella, en otra muestra de grandeza que no cabe en el mapa del territorio nacional.

Tenemos una oportunidad histórica para cambiar los destinos del país. Es hora que empecemos a ganar también en otros contextos y que mejor escenario para empezar que el Sí al plebiscito para la firma de la paz con las FARC. Decirle Sí al acuerdo es pararse en la pista al igual que Caterine, correr y saltar por un objetivo mayor. Todas las guerras tienen un momento de negociación, y el nuestro más que alegrarnos, ha despertado un ánimo bélico de parte y parte. Se polarizó el país y solo volvemos a ser uno cuando escuchamos que nuestros deportistas están triunfando en los Juegos Olímpicos. Pero los Olímpicos se acaban y nos queda el país, y nos queda una elección que no debería causar ninguna disputa.

Sigo sin entender como hay gente que prefiera que se sigan matando generaciones y generaciones de colombianos, que millones sigan perdiendo sus vidas, sus partes, sus tierras, sus familias enteras, y quieran votar por el No a los acuerdos de PAZ. Pero más allá de convencer al otro, creo que hay que empezar con el convencimiento propio de que la PAZ si se puede lograr. Que al tener la meta tan cerca, tengamos la mentalidad de Caterine y la capacidad para ir a votar por el Sí, convencidos de que esa es la ruta; que no nos quedemos otra vez ahí, a puertas de un cambio que estoy convencido será más positivo que negativo para el país, que no volvamos a ser el país del casi… en este caso, la casi…PAZ.

Créalo Mompi.